No hay mejor final para el Otoño, que la furia del Invierno.Donde todo abrigo es casi celestial, donde puedo pasearme libre entre el rebaño sin que se extrañen porque llevo botas, o tapados largos.. Donde la mayoria de esos extraños "normales" permance en sus casas, dejando los parques libres y vírgenes de sus infectas pisadas..
Sus abrigos, cubriendo sus caras, me liberan de la tortura de esos rostros insulsos, de esos gestos vacuos e incapaces de comprenderse a si mismos. Y el sol... el Sol casi se vuelve agradable, y hasta necesario diría, acariciando cálidamente las mejillas entumesidas de frio. Todo, absolutamente todo, es mas bello en los otoños, y mucho mucho mas intenso, en los inviernos. Bienvenido seas.






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