
La Noche esta húmeda. La cueva esta ruidosa. Las criaturas parecen agitarse, como preparandose para un cambio. El cambio es inevitable talvez. Talvez... hasta deba arriesgarme a salir de la cueva por un tiempo. Las voces del aire estan hablando, las figuras invisibles me tironean de todos lados. El espejo se rehúsa a ofrecerme una imagen favorable... Es que ya no me veo en él.
La copa esta servida, la Sed esta despierta. Solo falta dar el paso, y las voces me torturan. Hablo como muchas dentro de mi, que se pelean por salir afuera y dominar. Pero dentro soy yo, queriendo no ser ninguna.
Escucho... Escucho el Silencio, como siempre lo hice. Malditas criaturas, las estoy escuchando, las comprendo, pero igual gritan con sus voces mudas y agudas. Son como puñaladas que dejan una sensacion punzante e insoportable. La Sed no solo seca la boca. La Sed seca el alma. La copa esta frente a mi. Pero entre ella y yo hay un abismo. Y la Sed me esta secando el alma.






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