lunes, 2 de febrero de 2009

Pesadilla antes de dormir...

Me levante de la cama y mire por la ventana.. Afuera el aire era escaso, y estaba muy quieto, casi habia que respirar de un tirón para que éste entre por la nariz hasta los pulmones.
No se veian árboles en kilómetros. Solo una cantidad interminable de construcciones en ladrillos de diferentes tipos y otros materiales, a los que los humanos llamaban "hogar".
Sali afuera en busca de algo familiar. El lugar que me rodeaba era el mismo que yo pisaba todos los dias, pero al mismo tiempo.. no lo era.
Cuando sali a mi patio, esperaba encontrarme con mi limonero, y mi querido árbol de mandarinas, pero no los hallé. Tampoco estaban las aves que cada mañana me recibian con su repertorio de sonidos. Y por mas que busqué entre la maleza que cubria la tierra de mi patio, no encontré ninguna flor, ni la planta de aloe que siempre me curaba heridas, ni el burro para saborizar...
Y el cielo... el cielo no tenia color. Era como una espesa masa gris que se trasladaba lentamente sobre mi cabeza, pero que nunca terminaba de irse.
Rápidamente comprendi lo que veia a mi alrededor. No habia animales, ni plantas, ni personas vivas a mi alrededor. Solamente cuerpos ambulantes, que se paseaban de un lado a otro, con la mirada frígida y perdida en el horizonte grisáceo.
No habia viento que agitara las hojas de los árboles, y no habia hojas que agitar. No habia oídos que disfruten del canto de las aves, ni aves para observar. No habia nadie que respire, ni aire para respirar. No habia rostro que busque el sol, ni sol para buscar.
No habia nada. Entonces comprendi.. que el nuevo mundo habia llegado, y no lo soporté. Quise buscar un acantilado junto al mar, para abrir mis alas y regalárme a su furia. Pero no lo busqué. Temí no hallarlo.



...Luego desperté, y mire el techo de mi habitacion, recostada en mi cama. Todo esta en silencio. La ventana que da al mundo esta cerrada. No me he movido.
La idea de que mi vision no haya sido solo una pesadilla me atormenta. Nosé cuanto tardaré en armarme de valor para mirar hacia afuera. Quizas no lo haga nunca, quizás me quede aqui. Quieta.. muy quieta, hasta que algo pase.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mademoiselle...el mundo jamás será así si aún quedan personas que saben apreciarlo tal cual es, y, aunque pocas, las hay. O ¿acaso usted se rendiría al ver ese manto gris y dejaría de buscar el sol o la luna? ¿o temería plantar una semilla creyendo que jamás sería una flor? No lo creo...

Florencia Madeo Facente dijo...

He tenido bastantes visiones distópicas, por el simple hecho que el presente no me gusta. Aún así, si podemos observar aunque sea el pequeño trecho que se ve de cielo, veremos que la magia aún no ha muerto, ni la hemos matado. El mundo mágico y el mundo real encuentran su parecido: ambos se disfrazan. La diferencia, nuestras máscaras son vulgares, las de ellos, invisibles.
Saludos!